Estados Unidos, junto con Rusia y China, miran hacia África

El Secretario de Estado de EE.UU. Antony blinken Hace dos días viajó a África para dar una contundente respuesta al viaje de su homólogo ruso Lavrov que a finales de julio visitó Egipto, Uganda, Etiopía y la República Democrática del Congo. Lavrov buscó apoyo para Moscú después de los acontecimientos de la guerra en Ucrania y las acusaciones de bloqueo de grano a África.

Blinken tras la primera escala en Pretoria y Sudáfrica viajará en los próximos días a Congo y Ruanda para confirmar y reiterar el compromiso estadounidense en esa región del Continente Negro.Precedida por la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield, en los últimos días en Ghana y Uganda, Blinken llega a África al mismo tiempo que el presidente francés, Emmanuel Macron, que se fue, en cambio, a Camerún, Benin y Guinea-Bissau. Macron estuvo en África para abordar el expediente del terrorismo en el Sahel, pero también para frenar la presión de los rusos en los distintos países de habla francesa.

Durante años, Moscú y Pekín han iniciado una influencia masiva en África gracias al vacío dejado por los estadounidenses, tras el desinterés de la anterior administración Trump. Rusia ha firmado nuevos acuerdos militares con gobiernos autocráticos locales mediante el despliegue de sus mercenarios del grupo wagner, generosamente pagado por los líderes de la milicia con oro y diamantes. Luego, China convirtió los ingresos en dólares estadounidenses, útiles para pagar las deudas internacionales, financiar la guerra y eludir las sanciones internacionales.

El pasado mes de marzo en las Naciones Unidas hubo una profunda ruptura por la moción contra la invasión rusa de Ucrania. En Sudáfrica, los rusos apoyaron firmemente la lucha contra el apartheid. Muchos países que no se unieron entonces tienen lazos económicos, militares e ideológicos con Moscú que se remontan a la Guerra Fría. Mientras que los partidarios de la resolución incluyen las democracias más estables del continente, como las de Ghana y Botswana.

Por ello Blinken, durante su viaje a África, dará a conocer la nueva estrategia de la administración Biden para la zona subsahariana. Reconocer a esos países africanos como actores geoestratégicos y socios cruciales en los problemas más apremiantes en la actualidad, como la inseguridad alimentaria y las pandemias.

Expedientes que también serán tratados durante el Cumbre Estados Unidos-África organizada en Washington el próximo diciembre.

Para Estados Unidos, Sudáfrica es el socio comercial más importante de la región: ya alberga al menos 600 empresas estadounidenses y es considerada la puerta de entrada a otros mercados africanos porque tiene mucha influencia en las decisiones políticas de la Unión Africana. Congo, por otro lado, es el país más grande del África subsahariana y tiene inmensos recursos como el cobalto, pero es muy inestable. Washington tiene como objetivo ayudar al Congo a recuperar una estabilidad aceptada por la comunidad internacional. Para Ruanda, en cambio, está la cuestión de los derechos humanos tras el genocidio de 1994: el presidente Paul Kagame es considerado por Estados Unidos un aliado fiable, capaz de atraer inversiones y colaborar en misiones de mantenimiento de la paz.

Estados Unidos, junto con Rusia y China, miran hacia África

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