Israel y el futuro de Netanyahu

por Antonio Adriano Giancane

La continuación del conflicto en la Franja Gaza, Estalló tras el severo ataque de Hamás. 7 octubre El año pasado, además de acentuar las diferencias étnicas, religiosas y políticas, están exacerbando las divisiones existentes y creando nuevas fracturas dentro de la sociedad israelí.

el gobierno de Benjamin Netanyahu, que ya se encuentra bajo presión por acusaciones de corrupción y tensiones con sus socios de coalición de extrema derecha, ha visto su posición complicada aún más por su manejo de la guerra. Las críticas a la conducción del conflicto y el fracaso en la liberación de los rehenes israelíes han alimentado un creciente descontento popular. De hecho, encuestas recientes indican que el 62% de los israelíes se muestran ahora escépticos sobre la posibilidad de una "victoria total" contra Hamás y muchos piden un cambio de liderazgo y un nuevo enfoque político.

Las protestas callejeras se han convertido en un elemento cotidiano de la vida política israelí. Las manifestaciones en todo el país han contado con la participación de ciudadanos que exigen un acuerdo inmediato sobre los rehenes y elecciones anticipadas. A Tel Aviv, las tensiones estallaron con detenciones y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden. Este clima de insatisfacción ha debilitado aún más la coalición gobernante, colocando a Netanyahu en una posición cada vez más precaria.

Al mismo tiempo, el reconocimiento formal de un Estado palestino por parte de algunos miembros de la Unión Europea como Irlanda, Noruega y España, la decisión de la Corte Penal Internacional de considerar órdenes de arresto contra Netanyahu y otros altos funcionarios, han acentuado la sensación de aislamiento internacional percibido por muchos israelíes. Esto ha fortalecido la retórica nacionalista de algunos sectores de la política israelí, que ven estas acciones como un intento de deslegitimar a Israel y al mismo tiempo recompensar a los terroristas.

En este contexto, la dinámica dentro del ejército israelí se ha convertido en un microcosmos de tensiones más amplias. La reciente amenaza de motín de los reservistas contra el Ministro de Defensa Yoav Gallardo, acusado de socavar los objetivos de Netanyahu, destaca el nivel de frustración y división dentro de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Este fenómeno refleja la creciente polarización dentro de la sociedad israelí y pone en duda la cohesión de una de las instituciones más respetadas del país.

En resumen, la prolongación de la guerra ha tenido un efecto desestabilizador en la política interna de Israel, profundizando las divisiones existentes y creando nuevas tensiones. La gestión del conflicto, las presiones internacionales y las dinámicas internas dentro del ejército están redefiniendo el panorama político israelí, haciendo que el futuro del país sea cada vez más incierto.

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