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La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos ha establecido un grupo de trabajo para investigar casos recientes del llamado "síndrome de La Habana", una misteriosa condición médica que continúa desconcertando a los expertos. El asunto salió a la luz en 2017, cuando Washington retiró a la mayoría de su personal de su embajada en La Habana, Cuba, y al menos a otros dos diplomáticos de su consulado en la ciudad china de Guangzhou. Los desplazados informaron haber experimentado "fenómenos auditivos o sensoriales agudos inusuales" y haber escuchado "sonidos inusuales o ruidos penetrantes".

Pruebas posteriores mostraron que el personal diplomático sufría de pérdida auditiva repentina e inexplicable y posiblemente diversas formas de lesiones cerebrales. En abril de 2019, la embajada canadiense evacuó a todos los familiares de su personal estacionados en la capital cubana por problemas de salud similares. Un estudio posterior de las Academias Nacionales de Ciencias informó los hallazgos colectivos de los principales toxicólogos, epidemiólogos, ingenieros eléctricos y neurólogos, que examinaron los síntomas experimentados por casi 40 empleados del gobierno de EE. UU.

Ahora hay informes de que "más de una docena" de agentes de la CIA han regresado a los Estados Unidos para someterse a exámenes médicos después de informar síntomas asociados con el "síndrome de La Habana". Citando "funcionarios estadounidenses actuales y anteriores y personas familiarizadas con el asunto", CBS News dijo el jueves que algunos de los oficiales solicitaron evacuación médica de emergencia después de enfermarse repentinamente.

Un portavoz de la Casa Blanca, en un discurso a CBS News, informó que el "Síndrome de La Habana" seguía siendo un área de "investigación activa". Un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional agregó que no se podían discutir detalles específicos sobre el personal de la CIA. El portavoz continuó diciendo que se estaba realizando un "esfuerzo a nivel gubernamental" para determinar quién era responsable del fenómeno y proteger al personal del gobierno estadounidense que presta servicios en el extranjero.

La CIA examina el "síndrome de la Habana"